8.9.06

CAMPEONATOS DEL MUNDO

Me he quitado unos años de encima con el ambiente baloncestístico que se respira por todas partes. Concretamente, me he quitado la mitad de mi vida; allá por los dieciocho años el baloncesto era importante para mí. Pero algunas lesiones y mis escasos 176 cm. de altura no pronosticaban un gran futuro. Finalmente la vida me llevó por otros derroteros deportivos, siempre lejos de la competición, pero seguro que algo me quedó del baloncesto.
España es un país, como otros muchos, de fútbol. Esto es innegable. Quienes no acabamos de verle encanto alguno al balompié disfrutamos especialmente cada vez que otro deporte (que UN DEPORTE, podríamos añadir, con un poco de mala leche) copa el protagonismo. Quienes hemos padecido un comienzo del verano saturado por el Mundial de fútbol y el papelón de la selección española, disfrutamos ahora un final del verano igualmente saturado por un Mundial, el de baloncesto, pero alegrado por el triunfo de la selección. España es también un país con mucho "deportista de salón", con mucho "aficionado veleta" que es del deporte de moda y del equipo que gana. Y quienes estos días celebran el baloncesto español ayer eran forofos de Fernando Alonso, y mañana, quién sabe. Los medios de comunicación ayudan a esta confusión.
El primer campeonato del mundo en baloncesto merece una celebración pero cinco en ciclismo o catorce en hockey deberían haber pasado menos desapercibidos ¿no? En fútbol no hay por qué preocuparse, al menos por ahora.

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