26.9.06

Un domingo cualquiera

Como parece que no hay mucho movimiento en nuestra Ciclolista, me permito contaros cómo ha sido este domingo, un domingo cualquiera.

Hacía meses que, a través de la ciclolista, conocí a un ciclolistero de Reus, Prudenci, y queríamos conocernos en persona. Nunca podía ser. Este fin de semana planeamos algo que por fin salió como lo pensamos.

Quedamos a mitad de camino de nuestros pueblos, en Mora la Nova, yo llegué en el tren y él en su coche. Nos saludamos y comenzamos a pedalear. Elegimos una ruta con mucho encanto, primero kilómetros llanos junto al Ebro para alcanzar el pueblo de Miravet, coronado por un imponente castillo, creo que templario. Empezamos un suave ascenso de unos 8 ó 9 kilómetros hasta El Pinell, zona plagada de viñas con sus racimos negros listos para ser vendimiados. Aquí nos alcanzaron dos colegas que llevaban otro ritmo y otra ruta, pero con los que no importa detenerse unos minutos en una fuente a llenar los bidones y cambiar unas palabras.

Seguimos la ruta, unos tramos de sube y baja, cruzamos la Via Verde de la Terra Alta por la estación de Pinell, y alcanzamos la carretera que lleva a Tortosa por la zona del Azud de Xerta. Tomamos dirección Mora de nuevo, teniendo que solventar un alto de dos cortas subidas hasta Rasquera. Terminamos haciendo unos relevos por la zona llana, de nuevo junto al Ebro, para llegar a Mora a una media de 24,10 kms/h después de 68 kilómetros de pedaleo y agradable conversación.

En la última rotonda antes de llegar, nos despedimos, dándonos la mano sobre nuestras bicicletas en marcha, despidiéndonos hasta una pronta ocasión.

Buen encuentro, un amigo más de la bicicleta, gracias a la Ciclolista.

Como un domingo cualquiera, de esos en los que no tengo ningún compromiso, quedé con mi mujer y mi hija en pasar la tarde en algún lugar nuevo, desconocido. Pensamos en visitar el pueblo turolense de Cretas, un conjunto urbano precioso y particular. Así que una vez dejé a Prudenci en aquella rotonda, enfilé por la carretera hacia Gandesa, parando en la gasolinera de Camposines a 'repostar'. Me crucé con bastantes ciclistas, siempre es agradable ver la aficción incluso cuando llega el otoño.

De Gandesa a Bot, por entre viñedos de La Terra Alta, ahora la carretera baja, ahora sube. Desde Bot ascendí una carreterilla que tal vez no encontréis en los mapas, 5 kilómetros de ascensión a un puertecillo lleno de curvas, algunas tan cerradas que requieren de un espejo para ver quién viene de frente. Desde arriba se ve el pueblo de Prat de Compte y buena parte de Les Ports de Beceite.

Una vez abajo, queda un terreno de sube y baja continuo hasta llegar a Horta de San Juan, donde, tras 125 kms de pedaleo, en una fuente cercana, quedamos con mis mujeres a comernos la paella que traían, como es tradición en un domingo cualquiera.

Luego esa visita a Cretas, y a casa. Nada más.

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Un saludo.
Miguel, desde Nonaspe (Zaragoza)
http://www.ciclistas.org/tourmitico/

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